Durante años, una frase ha acompañado nuestra forma de entender el trabajo: Desde Córdoba hasta el mundo.
No es solo un slogan. Es una realidad construida proyecto a proyecto. Significa que, desde un punto concreto del mapa, hemos desarrollado proyectos nacionales e internacionales, coordinado equipos distribuidos, mantenido reuniones constantes con clientes y colaborado con profesionales de distintos países… muchas veces sin compartir espacio físico, pero siempre compartiendo objetivos.
Trabajar en remoto no ha sido una moda pasajera ni una solución improvisada. Ha sido —y sigue siendo— una forma consciente de trabajar, basada en procesos, herramientas y, sobre todo, confianza.
El trabajo en remoto antes de que fuera tendencia
Mucho antes de que el trabajo remoto se popularizara, ya estábamos conectándonos con clientes por videollamada, compartiendo pantallas, revisando diseños en tiempo real y programando codo con codo a distancia.
Esto nos permitió:
Colaborar con equipos repartidos geográficamente.
Trabajar con clientes sin importar su ubicación.
Optimizar tiempos y reducir desplazamientos innecesarios.
Centrarnos en lo importante: el proyecto.
El remoto bien entendido no es aislamiento. Es autonomía, responsabilidad y organización.
Reuniones a distancia: verse sigue siendo importante
Una de las claves para que el trabajo remoto funcione es mantener una comunicación humana. Ver caras, escuchar matices, debatir ideas.
Herramientas que han sido (y son) fundamentales:
Zoom – Muy versátil para reuniones largas, presentaciones y sesiones de trabajo colaborativas.
Google Meet – Integrado en Google Workspace, ideal para reuniones rápidas y accesibles.
Microsoft Teams – Muy presente en entornos corporativos y proyectos de gran escala.
Jitsi – Alternativa open source, útil para reuniones sin dependencias externas.
Pero la herramienta es solo el medio. Lo importante es:
Tener una agenda clara.
Definir objetivos de la reunión.
Cerrar con conclusiones y próximos pasos.
Menos reuniones, mejor preparadas.
Conexión remota con clientes: acompañar, no solo resolver
En muchos proyectos, especialmente técnicos, hay momentos en los que el cliente necesita apoyo directo. Ahí entran en juego las herramientas de acceso remoto:
AnyDesk – Rápido, ligero y muy eficaz para soporte técnico.
TeamViewer – Muy extendido, especialmente con usuarios no técnicos.
Chrome Remote Desktop – Solución sencilla para accesos puntuales.
Estas herramientas no solo sirven para “arreglar cosas”. Sirven para acompañar, explicar procesos y formar a personas que, en muchos casos, nunca habían trabajado con determinadas herramientas digitales.
El remoto, bien usado, reduce barreras.
Comunicación diaria: el verdadero motor del remoto
Cuando no hay oficina física, la comunicación deja de ser espontánea y pasa a ser estratégica.
Herramientas clave en este ámbito:
Slack – Comunicación ágil, organizada por canales.
Mattermost – Alternativa open source, muy potente para equipos técnicos.
Discord – Cada vez más habitual en equipos creativos y técnicos.
Correo electrónico – Sigue siendo esencial para decisiones formales y documentación.
Aquí la clave está en:
Elegir el canal adecuado para cada mensaje.
Evitar la saturación.
Respetar tiempos y horarios.
Comunicar mejor, no más.
Gestión de proyectos: cuando el orden lo es todo
El trabajo remoto exige más claridad que el presencial. Por eso, las herramientas de gestión son fundamentales:
Trello – Visual y sencillo para flujos claros.
Asana – Ideal para proyectos con múltiples tareas y responsables.
Jira – Muy potente en entornos de desarrollo.
Notion – Documentación, planificación y conocimiento en un solo lugar.
Estas herramientas permiten que todo el equipo sepa:
Qué se está haciendo.
Qué está pendiente.
Quién es responsable de cada tarea.
Menos improvisación, más foco.
Protocolos: la diferencia entre caos y eficiencia
El remoto no funciona sin reglas claras. Algunos protocolos clave que aplicamos:
Documentar decisiones y acuerdos.
Definir horarios de disponibilidad.
Establecer tiempos de respuesta razonables.
Separar comunicación urgente de la no urgente.
Tener procesos claros de revisión y validación.
Estos protocolos no limitan. Liberan.
Formación y confianza: el factor humano
Uno de los mayores aprendizajes del trabajo en remoto es que la tecnología no lo es todo.
Muchas veces, el verdadero reto es formar, acompañar y generar confianza.
Hemos trabajado con perfiles muy diversos:
Personas altamente técnicas.
Equipos creativos.
Clientes que apenas habían usado un ordenador.
En todos los casos, el éxito ha pasado por:
Paciencia.
Empatía.
Lenguaje claro.
Formación adaptada a cada perfil.
El remoto funciona cuando las personas se sienten acompañadas.
Desde Córdoba hasta el mundo (de verdad)
Trabajar desde Córdoba nos ha permitido:
Mantener raíces.
Colaborar sin fronteras.
Crear proyectos sólidos.
Construir relaciones duraderas.
Hoy más que nunca, la ubicación es secundaria.
Lo importante es la capacidad de conectar, coordinar y crear valor real.
Desde Córdoba hasta el mundo no habla de kilómetros.
Habla de mentalidad, experiencia y de entender que los proyectos se construyen con personas, estén donde estén.




