MAR10 Day: la historia completa de Super Mario, desde Jumpman hasta la nueva era galáctica

MAR10 Day: la historia completa de Super Mario, desde Jumpman hasta la nueva era galáctica

10 de marzo de 2026

Hoy, 10 de marzo, se celebra el MAR10 Day, una fecha muy especial para los seguidores de Nintendo y, sobre todo, para quienes han crecido acompañando a Mario en sus aventuras. Pero hablar de Super Mario no es solo hablar de un personaje carismático o de una saga de éxito. Hablar de Mario es hablar de un antes y un después en la historia del videojuego.

Uno de los grandes motivos de su impacto estuvo en el diseño de niveles ideado por sus creadores, especialmente por Shigeru Miyamoto y el equipo que dio forma a las primeras aventuras del personaje. Sus escenarios no eran simples pantallas llenas de enemigos y obstáculos: estaban construidos con una intención muy concreta. Cada bloque, cada salto, cada plataforma y cada enemigo servían para enseñar al jugador cómo avanzar, cómo reaccionar y cómo dominar el juego casi sin darse cuenta. Ese nivel de precisión y de inteligencia en el diseño cambió para siempre la forma de entender los videojuegos.

Junto a ello, el llamado movimiento transversal, es decir, el desplazamiento lateral continuo de izquierda a derecha, marcó también un punto de inflexión. Aunque otros títulos ya habían experimentado con el scroll, fue Super Mario quien lo convirtió en una experiencia fluida, natural, emocionante y perfectamente integrada con el diseño del escenario. Aquella sensación de avanzar, descubrir y superar desafíos en un mundo que se desplegaba ante los ojos del jugador fue revolucionaria. Desde entonces, los videojuegos de plataformas no volvieron a ser los mismos.

Por eso, celebrar el MAR10 Day es también recordar cómo un personaje que nació con una apariencia sencilla terminó cambiando el lenguaje del medio. Desde su primera aparición en recreativas hasta su salto al cine y sus nuevas aventuras, Mario ha sabido evolucionar durante décadas sin perder su esencia.

Los orígenes de Mario: antes de ser el gran icono de Nintendo

Donkey Kong (Arcade, 1981)

La primera aparición de Mario se produjo en Donkey Kong, lanzado en 1981 en recreativas. En ese momento todavía no era conocido universalmente como Mario, sino como Jumpman. Era un personaje sencillo, un trabajador que debía subir estructuras, esquivar barriles y rescatar a Pauline del enorme simio Donkey Kong. Aquella premisa, aparentemente simple, escondía ya una gran fuerza visual y jugable.

El diseño del personaje estuvo profundamente condicionado por las limitaciones técnicas de la época. Su bigote ayudaba a definir el rostro con muy pocos píxeles, la gorra evitaba tener que animar el cabello y el peto permitía distinguir mejor el movimiento de sus brazos. Lo que empezó como una solución técnica acabó convirtiéndose en una identidad visual inconfundible.

Aunque todavía no existía el Reino Champiñón ni la estructura que hoy asociamos con Super Mario, este primer paso fue decisivo. Jumpman ya transmitía una idea clara: era un personaje cercano, reconocible y muy fácil de entender para el jugador. Ese carisma inicial sería la base de todo lo que vendría después.

Mario Bros. (Arcade, 1983 / NES en Europa, 1986)

Con Mario Bros., el personaje consolidó su nombre como Mario y apareció junto a su hermano Luigi. La propuesta seguía siendo arcade, pero comenzó a perfilar con más claridad la identidad de ambos. Ya no se trataba solo de llegar arriba o esquivar objetos: aquí había una acción más basada en el control del espacio, la coordinación y la reacción rápida.

Este juego fue importante porque amplió la personalidad de Mario y le dio un entorno más propio. También comenzó a afianzar la idea de que el personaje podía ser protagonista de un universo reconocible, más allá de ser simplemente una figura puntual de recreativa.

Cómo nació la filosofía de diseño de Super Mario

Cuando Nintendo comenzó a desarrollar las primeras aventuras de Super Mario, el equipo entendió que el videojuego no debía limitarse a ofrecer dificultad: tenía que guiar al jugador de forma natural. Ahí es donde el trabajo de Shigeru Miyamoto resultó fundamental. Su enfoque consistía en crear entornos que hablaran por sí solos, en los que el jugador aprendiera mientras jugaba.

En lugar de recurrir a largos textos explicativos, los niveles se diseñaban para presentar ideas de manera progresiva. Primero un enemigo sencillo, luego un bloque, después una tubería, más adelante una caída, un salto más largo, una plataforma móvil… Todo estaba medido para que la experiencia se sintiera intuitiva. Esa manera de diseñar no solo hizo grande a Mario: se convirtió en una referencia para toda la industria.

Además, el desplazamiento lateral continuo y la estructura del plataformas moderno encontraron en Mario su gran consagración. La sensación de avanzar por un mundo cambiante, lleno de secretos, recompensas y retos, se convirtió en una de las fórmulas más influyentes de la historia del videojuego.

La historia de Super Mario, juego a juego

Super Mario Bros. (NES, 1987 en Europa)

Super Mario Bros. fue el auténtico punto de inflexión. Con su llegada, Mario dejó de ser solo un personaje popular de arcade para convertirse en la estrella de una nueva forma de entender los videojuegos. Aquí nacieron de manera definitiva muchos de los elementos que hoy forman parte inseparable de la saga: el Reino Champiñón, la princesa Peach, Bowser, las setas, las flores de fuego, las tuberías y los castillos.

Su importancia histórica es enorme porque convirtió el plataformas de desplazamiento lateral en una experiencia refinada, equilibrada y enormemente satisfactoria. El jugador sentía que avanzaba por un mundo vivo, lleno de secretos, caminos ocultos y pequeños descubrimientos. Cada fase estaba diseñada con una lógica interna brillante.

El primer nivel se ha convertido en uno de los ejemplos más famosos de diseño de videojuegos. Sin apenas palabras, enseña al jugador a moverse, saltar, evitar enemigos, golpear bloques y comprender los riesgos del escenario. Lo que parece natural y sencillo es, en realidad, una muestra magistral de diseño. Por eso este juego no solo fue un éxito: fue una revolución.

Super Mario Bros. 2 (NES, 1989 en Europa)

Super Mario Bros. 2 ocupa un lugar muy particular dentro de la historia de la saga. La versión que llegó a Occidente era distinta a la secuela japonesa original y presentaba mecánicas muy diferentes a las del primer Super Mario Bros. En lugar de centrarse únicamente en correr y saltar, el juego permitía arrancar vegetales, lanzar objetos y utilizar personajes con habilidades distintas.

Mario, Luigi, Peach y Toad ofrecían estilos de juego propios, lo que daba mucha variedad a la aventura. Luigi saltaba más alto, Peach flotaba durante unos instantes y Toad era más rápido al manipular objetos. Aquello hacía que el jugador pudiera afrontar los niveles de formas diferentes, algo muy novedoso en aquel momento.

Durante años fue considerado el título más extraño de la línea principal, pero también fue una prueba de que el universo Mario podía experimentar sin perder atractivo. Su legado es mayor de lo que parece, porque introdujo elementos y personajes que terminarían integrándose con naturalidad en el imaginario general de la franquicia.

Super Mario Land (Game Boy, 1990 en Europa)

Con Super Mario Land, Mario dio el salto a Game Boy y demostró que también podía funcionar con enorme fuerza en el terreno portátil. A pesar de las limitaciones técnicas de la consola, Nintendo consiguió crear una aventura con personalidad propia. En esta ocasión, el escenario era Sarasaland, una región distinta al Reino Champiñón, y el enemigo principal era Tatanga.

También aparecía por primera vez Daisy, la princesa a la que Mario debía rescatar. Este cambio de universo, personajes y ambientación hizo que el juego tuviera un aire muy singular dentro de la saga. No era simplemente una versión reducida de los Mario de sobremesa, sino una propuesta con identidad propia.

Su importancia fue enorme porque ayudó a reforzar el catálogo de Game Boy y a demostrar que Mario podía acompañar al jugador también en el bolsillo. Para muchos usuarios, fue una de las primeras grandes experiencias portátiles de Nintendo y una demostración de que el personaje podía adaptarse a cualquier formato.

Super Mario Bros. 3 (NES, 1991 en Europa)

Super Mario Bros. 3 es, para una gran parte de los jugadores, una de las cumbres absolutas del videojuego clásico. Todo en él parecía más grande, más variado y más imaginativo. El juego introdujo un mapa del mundo mucho más desarrollado, una enorme cantidad de ideas jugables y transformaciones inolvidables como el traje de mapache.

Cada mundo tenía una identidad muy marcada: desiertos, gigantes, cielos, barcos voladores, fortalezas y escenarios llenos de sorpresas. Aquello daba al jugador la sensación de estar recorriendo una aventura gigantesca y muy viva. La variedad era constante, pero nunca rompía la fluidez del conjunto.

Fue la confirmación definitiva de que Mario no era un simple éxito pasajero. Nintendo había conseguido perfeccionar el plataformas hasta un nivel extraordinario, mostrando que cada nueva entrega podía ampliar la fórmula sin agotarla. Su influencia se mantuvo durante décadas y aún hoy es una referencia absoluta.

Super Mario World (Super Nintendo, 1992 en Europa)

La llegada de Super Mario World a Super Nintendo supuso un salto técnico y creativo muy importante. El juego ofrecía un apartado visual más colorido, escenarios más amplios y una estructura de exploración mucho más rica. Pero, sobre todo, introducía a Yoshi, uno de los personajes más queridos del universo Mario.

Su mapa del mundo tenía un papel mucho más relevante que en el pasado. Ya no era solo una forma de pasar de fase en fase: escondía salidas secretas, rutas alternativas y desbloqueos que invitaban a volver una y otra vez. Esa sensación de descubrimiento continuo hacía que la aventura se sintiera especialmente grande.

Además, el control del personaje era excelente. El salto, la aceleración y la respuesta de Mario se encontraban en un estado de refinamiento extraordinario. Fue un juego accesible, pero lleno de profundidad, perfecto para quien quería avanzar y también para quien deseaba explorarlo todo. Para muchos, es el equilibrio ideal del Mario clásico.

Super Mario Land 2: 6 Golden Coins (Game Boy, 1993 en Europa)

Super Mario Land 2: 6 Golden Coins llevó mucho más lejos la propuesta portátil iniciada en el primer Land. Esta vez la aventura era más ambiciosa, con mundos más grandes, mejor apartado visual y una estructura menos rígida. Además, introducía a Wario, que acabaría siendo uno de los personajes más importantes surgidos del universo Mario.

Wario no era un villano cualquiera. Tenía personalidad, presencia y un aire burlón que lo hacía especialmente memorable. Su aparición aportó un tono diferente a la saga y abrió la puerta a nuevas historias derivadas.

El juego también confirmó que la línea portátil no tenía por qué ser una versión menor de la serie principal. Podía tener ideas, identidad y carisma propios. Por eso muchos jugadores lo recuerdan como una de las grandes joyas de la era Game Boy.

Super Mario All-Stars (Super Nintendo, 1993 en Europa)

Super Mario All-Stars fue mucho más que una simple recopilación. Reunió los grandes Mario clásicos de NES y los actualizó visual y sonoramente para Super Nintendo, ofreciendo una forma nueva de revisitar los orígenes del personaje. Para muchos jugadores europeos, fue además la oportunidad perfecta de descubrir o redescubrir juegos fundamentales en una versión más moderna.

Su valor histórico es enorme porque ayudó a fijar la idea de que las aventuras clásicas de Mario seguían siendo relevantes, merecían ser preservadas y podían volver a disfrutarse en nuevas generaciones. Nintendo no trató esos primeros títulos como reliquias olvidadas, sino como obras vivas.

También fue una muestra temprana de la enorme fortaleza del legado de Mario. Muy pocas sagas podían permitirse mirar atrás con tanta autoridad y reunir ya un conjunto tan sólido de clásicos.

Wario Land: Super Mario Land 3 (Game Boy, 1994 en Europa)

Aunque el protagonismo recaía ya en Wario, Wario Land: Super Mario Land 3 forma parte del árbol histórico de la franquicia. Este juego supuso una bifurcación importante, demostrando que del universo Mario podían nacer nuevas ramas jugables con identidad propia.

Wario ofrecía una experiencia diferente. Más pesado, más codicioso y más agresivo, encarnaba un estilo de juego distinto al de Mario. Esto permitía a Nintendo explorar nuevas mecánicas, nuevos ritmos y una personalidad más gamberra dentro del mismo universo expandido.

Su relevancia histórica está en mostrar que Mario no era solo una saga cerrada sobre sí misma, sino un mundo capaz de generar personajes secundarios lo bastante fuertes como para sostener sus propias series.

Super Mario World 2: Yoshi’s Island (Super Nintendo, 1995 en Europa)

Yoshi’s Island es uno de los títulos más singulares asociados a la historia de Mario. Aunque Mario aparece como bebé y el protagonismo real es de Yoshi, su pertenencia al universo Mario es total. El juego destacó por su estilo artístico, que parecía dibujado a mano con lápices de colores, ofreciendo una personalidad visual absolutamente distinta a la del resto de la saga.

También introdujo nuevas mecánicas y una animación de enorme calidad. Su tono era más expresivo, más imaginativo y más atrevido en lo visual. Nintendo demostró así que el universo Mario podía reinventarse estéticamente sin perder encanto ni identidad.

Con el paso del tiempo, se ha consolidado como una de las obras más queridas de aquella generación. No solo por su belleza, sino porque es un ejemplo magnífico de cómo combinar arte, jugabilidad y personalidad en una misma aventura.

Super Mario 64 (Nintendo 64, 1997 en Europa)

Super Mario 64 cambió la historia del videojuego. No fue simplemente la llegada de Mario al 3D, sino la demostración de que ese salto podía hacerse con una calidad, una libertad y una naturalidad sorprendentes. El Castillo de Peach actuaba como centro de operaciones y los cuadros transportaban al jugador a mundos tridimensionales llenos de estrellas, secretos y objetivos.

La sensación de movimiento era revolucionaria. Correr, girar, saltar, nadar o trepar se convertían en un placer en sí mismo. El control analógico y la relación entre cámara y personaje marcaron un estándar que influiría en infinidad de juegos posteriores.

Lo más impresionante es que aún hoy se percibe como una obra extraordinariamente viva. No parece un borrador del 3D moderno, sino una de sus grandes fundaciones. Su impacto fue tan profundo que redefinió la forma en que el medio entendía el espacio y la exploración.

Super Mario Bros. Deluxe (Game Boy Color, 1999 en Europa)

Super Mario Bros. Deluxe recuperó el clásico original para Game Boy Color con mejoras y extras. Fue una reedición importante porque permitió acercar una pieza fundamental de la historia de Mario a un nuevo público y hacerlo, además, en formato portátil.

Más allá de su condición de revisión, tenía valor como puente generacional. Nintendo demostraba una vez más que sus clásicos podían seguir circulando, adaptándose y encontrando nuevos jugadores sin perder relevancia.

En cierto modo, este tipo de lanzamientos ayudó a consolidar la idea de Mario como una herencia cultural del videojuego, siempre disponible para ser redescubierta.

Super Mario Sunshine (GameCube, 2002 en Europa)

Super Mario Sunshine llevó a Mario a un entorno mucho más luminoso, tropical y diferente. La acción se desarrollaba en Isla Delfino, donde Mario debía limpiar la contaminación provocada por una misteriosa amenaza. Para ello utilizaba la mochila de agua F.L.U.D.D., una herramienta que transformaba radicalmente la movilidad del personaje.

Gracias a este sistema, el juego ofrecía una experiencia más acrobática, más dinámica y distinta a lo visto en Super Mario 64. El agua se convertía en parte esencial del desplazamiento, del combate y del diseño de plataformas.

Aunque durante años dividió opiniones por su carácter más experimental, el tiempo lo ha convertido en una entrega muy reivindicada. Su ambientación, su música y su personalidad lo hacen único dentro de la saga principal.

Super Mario 64 DS (Nintendo DS, 2005 en Europa)

Con Super Mario 64 DS, Nintendo recuperó uno de sus mayores clásicos y lo amplió con nuevos personajes, más estrellas y contenidos adicionales. No fue solo un remake, sino una reinterpretación portátil de una obra histórica.

Su lanzamiento fue importante porque permitió que una nueva generación conociera Super Mario 64 en un nuevo formato. Además, introdujo el concepto de ampliar y revisar grandes títulos del pasado para adaptarlos a las nuevas consolas.

Era, una vez más, una forma de demostrar que la historia de Mario seguía creciendo también hacia atrás, revisitando sus propios hitos.

New Super Mario Bros. (Nintendo DS, 2006 en Europa)

New Super Mario Bros. marcó el regreso triunfal del Mario 2D clásico en una época en la que el 3D parecía dominarlo todo. Nintendo entendió que el desplazamiento lateral seguía teniendo un enorme potencial y decidió recuperar esa fórmula con una estética moderna y una producción actualizada.

El resultado fue un éxito rotundo. El juego mantenía intacto el espíritu del Mario tradicional, pero lo vestía con nuevas animaciones, mayor agilidad visual y algunos poderes inéditos. Era una forma de recordar que el ADN del plataformas clásico seguía siendo tremendamente fuerte.

Además, esta entrega abrió una subserie que tendría gran importancia en los años posteriores. Fue la prueba definitiva de que Mario podía convivir con soltura entre la tradición y la modernidad.

Super Mario Galaxy (Wii, 2007 en Europa)

Super Mario Galaxy es una de las grandes cimas creativas de toda la franquicia. En esta ocasión, Mario viajaba por el espacio, saltando entre pequeños planetas, campos gravitatorios y escenarios que parecían surgir de una imaginación desbordante. Fue una evolución del Mario 3D, sí, pero también algo más: una aventura con un tono casi mágico.

La idea de la gravedad variable cambió completamente la forma de jugar y de percibir el espacio. Cada planeta era un pequeño laboratorio de ideas donde Nintendo demostraba una creatividad extraordinaria. A ello se sumaba una banda sonora especialmente memorable y la aparición de Rosalina, un personaje que se ganó rápidamente el cariño de los fans.

Galaxy no solo fue un gran juego: fue una demostración de que Mario podía seguir sorprendiendo incluso cuando parecía haberlo hecho ya todo. Su imaginario sigue siendo tan potente que hoy sirve de inspiración para la nueva película galáctica del personaje.

New Super Mario Bros. Wii (Wii, 2009)

Con New Super Mario Bros. Wii, Nintendo llevó el plataformas 2D a la sobremesa con una gran novedad: el multijugador para cuatro personas. Esa decisión cambió la dinámica clásica y convirtió la experiencia en algo mucho más social, caótico y divertido para compartir.

La precisión del Mario tradicional seguía ahí, pero se mezclaba ahora con choques, ayudas, caídas inesperadas y situaciones de cooperación o sabotaje entre jugadores. Esa mezcla resultó especialmente atractiva para el público familiar.

Fue una entrega muy importante porque reafirmó la fuerza del Mario lateral y lo convirtió en una experiencia colectiva perfecta para la filosofía de Wii.

Super Mario Galaxy 2 (Wii, 2010)

Super Mario Galaxy 2 partía de una base excelente y consiguió hacerla todavía más intensa. Más que una secuela de mera continuidad, fue una aventura centrada en concentrar ideas brillantes una tras otra. Su ritmo era altísimo y cada nivel parecía construido para ofrecer una mecánica o un giro nuevo.

Muchos jugadores lo consideran incluso superior al primer Galaxy por su densidad jugable y por la extraordinaria calidad de sus escenarios. También supuso el regreso de Yoshi al contexto galáctico, ampliando aún más la variedad de la experiencia.

Fue una prueba clara de que Mario podía perfeccionar sus propias reinvenciones y seguir encontrando formas nuevas de sorprender incluso dentro de una misma línea conceptual.

Super Mario 3D Land (Nintendo 3DS, 2011 en Europa)

Super Mario 3D Land fue una entrega especialmente inteligente porque mezcló dos tradiciones de la saga: la claridad del Mario 2D y la profundidad espacial del 3D. Sus niveles eran más compactos, más directos y más fáciles de leer, lo que encajaba muy bien con el formato portátil.

Lejos de sentirse como una experiencia menor, el juego mostraba una precisión admirable en su diseño. Cada fase parecía condensar una idea concreta, bien medida y perfectamente ejecutada.

Fue una demostración de que el Mario 3D no tenía por qué limitarse siempre a la exploración amplia. También podía funcionar con estructuras más breves, tensas y milimétricas.

New Super Mario Bros. 2 (Nintendo 3DS, 2012 en Europa)

New Super Mario Bros. 2 apostó por una identidad muy marcada alrededor de las monedas. La recolección masiva de oro se convirtió en uno de los grandes ejes del juego, aportando una sensación constante de abundancia y recompensa.

Sin ser la entrega más rompedoramente innovadora, sí fue una continuación sólida que reforzó la presencia de Mario 2D en portátil. Mantuvo la accesibilidad, la precisión y el tono familiar que habían hecho triunfar a la línea New.

Su valor estuvo en seguir consolidando esa fórmula clásica renovada que tan bien había funcionado en Nintendo DS.

New Super Mario Bros. U (Wii U, 2012 en Europa)

New Super Mario Bros. U llevó la fórmula del Mario lateral a la alta definición. Fue una entrega importante dentro del catálogo inicial de Wii U y mantuvo intactas muchas de las virtudes de la subserie: accesibilidad, ritmo, claridad visual y diversión inmediata.

Aunque quizá no rompía con todo lo anterior, sí ofrecía un plataformas muy pulido, perfectamente funcional y fiel al espíritu clásico del personaje.

Más adelante, su reedición en Switch le permitió llegar a un público mucho más amplio, reforzando su posición dentro del Mario moderno.

Super Mario 3D World (Wii U, 2013 en Europa)

Super Mario 3D World expandió las ideas de 3D Land para sobremesa y añadió multijugador, escenarios más complejos y nuevas transformaciones como el célebre traje de gato. El resultado fue una aventura vibrante, muy imaginativa y repleta de niveles memorables.

Lo más destacable era su equilibrio entre accesibilidad y brillantez de diseño. Cada fase introducía ideas nuevas sin perder claridad, manteniendo siempre un ritmo muy ágil.

Con el paso del tiempo, se ha convertido en una de las entregas más queridas de aquella etapa de Nintendo, especialmente tras su relanzamiento posterior.

Super Mario Maker (Wii U, 2015)

Super Mario Maker fue una auténtica declaración de amor al diseño de niveles. Nintendo abrió al público una parte esencial de la magia de Mario: la posibilidad de crear fases propias utilizando distintos estilos visuales de la saga.

Era una propuesta brillante porque conectaba directamente con el corazón de la franquicia. Si Mario había cambiado la historia gracias a la inteligencia de sus escenarios, ahora los jugadores podían experimentar con esa misma lógica y comprender mejor cómo funciona realmente un buen nivel.

Además, el componente comunitario convirtió el juego en una plataforma creativa enorme, donde millones de personas reinterpretaron a su manera la tradición del plataformas.

Super Mario Run (iOS 2016 / Android 2017)

Con Super Mario Run, Nintendo llevó oficialmente a Mario al mercado móvil. La experiencia se adaptó a las pantallas táctiles y a las partidas rápidas, simplificando el control sin renunciar del todo al espíritu del personaje.

No pretendía sustituir a las aventuras principales de consola, sino reinterpretar la fórmula Mario para otro contexto. Su importancia estuvo precisamente ahí: demostrar que el personaje podía expandirse todavía más y llegar a públicos que quizá no jugaban habitualmente en hardware de Nintendo.

Fue otro paso en la confirmación de Mario como icono global, capaz de adaptarse a casi cualquier formato.

Super Mario Odyssey (Nintendo Switch, 2017)

Super Mario Odyssey supuso el gran regreso del Mario 3D de exploración amplia. Con Cappy como gran novedad mecánica, Mario podía capturar enemigos y objetos para utilizar sus habilidades, multiplicando así las posibilidades del juego.

Cada reino presentaba una ambientación distinta, un gran número de secretos y una libertad de movimiento constante. Era un título alegre, creativo y lleno de detalles, que recuperaba la sensación de aventura expansiva que tantos jugadores adoraban.

Su lanzamiento fue clave en la primera etapa de Nintendo Switch y volvió a colocar a Mario en el centro de una nueva generación de consolas. Fue una demostración rotunda de que la saga seguía teniendo muchísimo que decir en el terreno del 3D.

Super Mario Maker 2 (Nintendo Switch, 2019)

Super Mario Maker 2 amplió la propuesta del original y consolidó la dimensión creativa de la comunidad Mario. Más herramientas, más posibilidades y un ecosistema aún más rico hicieron de esta secuela una continuación natural y muy sólida.

La obra confirmaba que Mario ya no era solo un conjunto de niveles diseñados por Nintendo: también se había convertido en un lenguaje compartido por millones de jugadores. La comunidad tomaba las bases del personaje y seguía ampliando su universo jugable desde casa.

Eso daba a la saga una nueva dimensión histórica: la de ser no solo una referencia, sino también una caja de herramientas para la creatividad colectiva.

Super Mario 3D World + Bowser’s Fury (Nintendo Switch, 2021)

La llegada de Super Mario 3D World + Bowser’s Fury a Switch no solo recuperó una gran aventura previa, sino que añadió un contenido nuevo especialmente interesante. Bowser’s Fury sorprendió por su enfoque más abierto, interconectado y experimental.

Muchos jugadores vieron en esta expansión una especie de laboratorio de ideas para el futuro del Mario 3D. Nintendo tomaba una base conocida y se atrevía a explorar nuevas formas de estructurar la aventura.

Eso convirtió este lanzamiento en algo más que una reedición: fue también una pequeña mirada hacia posibles caminos futuros para el personaje.

Super Mario Bros. Wonder (Nintendo Switch, 2023)

Super Mario Bros. Wonder fue el gran regreso del Mario 2D completamente nuevo tras muchos años. La gran clave de esta entrega estuvo en su enorme capacidad de sorpresa. Las Flores Maravilla alteraban radicalmente los niveles y hacían que cada fase pudiera transformarse de forma inesperada, casi como si el propio juego jugara también con el jugador.

Visualmente, el título mostraba una expresividad mucho más viva, más elástica y más imaginativa. En lugar de limitarse a repetir la fórmula de la línea New, buscaba devolver a Mario 2D esa sensación de descubrimiento constante que había hecho tan especial a la saga en sus mejores momentos.

Su éxito y su gran recepción crítica confirmaron que Mario todavía puede reinventarse con fuerza incluso dentro de su vertiente más clásica.

Otros juegos de Super Mario que ampliaron su universo

Aunque la saga principal de Super Mario ha sido el gran eje de su historia, el personaje y su entorno también crecieron enormemente gracias a otros títulos que exploraron géneros muy distintos. Esa expansión fue clave para convertir a Mario en mucho más que el protagonista de una serie de plataformas. Con el paso de los años, Nintendo supo aprovechar el carisma de sus personajes para llevarlos a terrenos como la velocidad, el deporte, los puzles, la acción multijugador o incluso las aventuras de tono más misterioso.

Gracias a ello, el universo de Mario dejó de ser únicamente el del salto preciso, los castillos y las tuberías. Se transformó en una franquicia mucho más amplia, capaz de adaptarse a públicos muy distintos y de mantenerse fresca generación tras generación. Muchos jugadores, de hecho, han conocido antes a Mario por alguno de estos títulos derivados que por la propia saga principal.

Mario Kart: la competición más divertida del universo Nintendo

Si hay una serie paralela que ha alcanzado una dimensión gigantesca, esa es Mario Kart. Lo que comenzó como una propuesta de carreras desenfadadas acabó convirtiéndose en una de las franquicias más populares de Nintendo. Su gran acierto fue combinar velocidad, circuitos imaginativos y un sistema de objetos que transformaba cada partida en algo imprevisible. Aquí no siempre gana quien mejor conduce, sino también quien sabe aprovechar mejor el caos.

La saga ha sido fundamental para reforzar la popularidad de personajes como Bowser, Peach, Yoshi, Toad o Luigi, y ha hecho que el universo Mario se asocie también a la competición, a las partidas entre amigos y a uno de los multijugadores más reconocibles de la historia del videojuego. Con el tiempo, Mario Kart ha dejado de ser solo un spin-off para convertirse en una de las grandes columnas de Nintendo.

Super Smash Bros.: Mario en la gran batalla de Nintendo

Aunque Super Smash Bros. no es una saga exclusiva de Mario, sí ha sido una de las plataformas más importantes para reforzar su papel como emblema absoluto de Nintendo. En esta serie de combates, Mario aparece como uno de los personajes centrales y comparte protagonismo con héroes y villanos de muchas otras franquicias de la compañía.

Su presencia en Smash Bros. tiene un valor simbólico enorme. Mario no solo participa como luchador, sino que actúa casi como representante histórico de Nintendo dentro de un gran cruce de universos. Además, muchos escenarios, músicas y elementos de la saga Mario han tenido una presencia destacada dentro de esta serie, ayudando a mantener su relevancia también dentro del juego de lucha y el espectáculo competitivo.

Doctor Mario: el lado más clásico y adictivo del puzle

Otro ejemplo de la versatilidad del personaje llegó con Doctor Mario, una serie de puzles que presentaba a Mario en una faceta completamente distinta. Aquí dejaba a un lado los saltos y las plataformas para convertirse en un doctor que debía eliminar virus mediante cápsulas de colores. La propuesta era sencilla, directa y tremendamente adictiva.

Este tipo de juegos demostraba que la imagen de Mario podía funcionar también en géneros alejados de la aventura tradicional. Su presencia servía para hacer más cercano el producto, pero además ayudaba a dar personalidad a una fórmula de puzle que, sin él, quizá habría pasado más desapercibida. Doctor Mario reforzó así la idea de que el personaje podía adaptarse casi a cualquier tipo de videojuego sin perder fuerza.

Luigi’s Mansion: cuando Luigi dio un paso al frente

Aunque el protagonista aquí es Luigi, la serie Luigi’s Mansion forma parte del gran universo de Mario y ha sido muy importante para enriquecerlo. Estos juegos apostaron por una ambientación diferente, con mansiones encantadas, fantasmas y un tono que mezclaba humor, misterio y aventura. Luigi, tradicionalmente visto como el hermano secundario, encontró aquí una identidad propia mucho más fuerte.

La importancia de Luigi’s Mansion está en demostrar que el universo Mario podía ofrecer experiencias con un tono distinto sin romper su esencia. Además, permitió que Luigi dejara de ser solo “el acompañante de Mario” para consolidarse como protagonista de pleno derecho. Esa expansión de personajes ha sido una de las claves del crecimiento de toda la franquicia.

Mario Tennis: deporte, ritmo y rivalidad amistosa

Con Mario Tennis, Nintendo llevó a sus personajes al terreno deportivo con una fórmula accesible, dinámica y muy pensada para el multijugador. Estos títulos no buscaban ser simuladores estrictos, sino reinterpretaciones del tenis desde el estilo propio del universo Mario, con golpes especiales, escenarios llenos de color y una puesta en escena mucho más desenfadada.

La saga ha servido para mantener vivos a muchos personajes secundarios y para mostrar una vez más la flexibilidad del universo Mario. No todo debía pasar por rescatar a Peach o derrotar a Bowser. También había espacio para la competición amistosa, el deporte y las partidas rápidas entre amigos.

Mario Golf: otra forma de expandir el Reino Champiñón

Algo parecido ocurrió con Mario Golf, que trasladó a Mario y compañía a un deporte muy diferente, pero lo hizo manteniendo una identidad clara y reconocible. El golf, tradicionalmente más pausado, encontró en el universo Mario una forma más cercana, amable y divertida de presentarse al gran público.

Estos títulos ayudaron a ampliar todavía más la variedad del catálogo vinculado al personaje. Demostraban que la franquicia podía moverse con soltura entre géneros muy distintos y que el carisma de sus protagonistas bastaba para dar cohesión a propuestas muy variadas.

Un universo mucho más grande que una saga de plataformas

Todos estos juegos han sido fundamentales para entender por qué Mario ha logrado mantenerse durante tantas décadas en lo más alto. Su éxito no depende únicamente de la serie principal, sino también de la enorme capacidad de su universo para expandirse, diversificarse y conectar con públicos distintos.

Mario Kart, Super Smash Bros., Doctor Mario, Luigi’s Mansion, Mario Tennis o Mario Golf no son simples añadidos anecdóticos. Son piezas esenciales de una franquicia que ha sabido multiplicar sus caminos sin perder coherencia. Gracias a ellos, Mario no solo ha sido el rey de las plataformas, sino también una presencia constante en las carreras, el deporte, el puzle, la acción y la aventura. Esa amplitud es una de las grandes razones por las que su legado sigue siendo tan fuerte hoy en día.

Mario más allá de los videojuegos

La película de 1993

La primera gran adaptación cinematográfica de Mario llegó en 1993 y apostó por una interpretación muy libre del universo del personaje. Aquella película en imagen real se alejaba enormemente del tono colorido y fantástico de los juegos, optando por una estética extraña, oscura y en ocasiones casi distópica.

Aunque durante años fue vista como una adaptación fallida, con el tiempo también se ha convertido en una curiosidad de culto. Su importancia está en haber sido uno de los primeros intentos ambiciosos de trasladar un videojuego de gran popularidad al cine comercial.

La serie de televisión

Mario también tuvo una presencia importante en televisión gracias a varias series animadas y formatos híbridos que contribuyeron a expandir su popularidad en los años finales de los 80 y comienzos de los 90. Aquellas producciones ayudaron a reforzar su identidad como personaje familiar y reconocible fuera de las consolas.

Para muchos niños de aquella época, Mario no era solo un héroe de videojuego: también era una figura habitual de la pequeña pantalla. Eso contribuyó a consolidarlo como uno de los personajes más fuertes de la cultura popular vinculada al ocio electrónico.

La película de 2023

Con The Super Mario Bros. Movie, estrenada en 2023, Nintendo encontró por fin una adaptación cinematográfica alineada con el tono, la estética y la energía de los videojuegos. La película recuperó el color, el humor, el ritmo y el espíritu aventurero del universo Mario, conectando tanto con nuevos espectadores como con jugadores de toda la vida.

Su éxito confirmó algo que parecía lógico, pero que no siempre es fácil de conseguir: Mario funciona muy bien en cine cuando se respeta su esencia y se entiende el valor de su imaginario visual y jugable.

The Super Mario Galaxy Movie (1 de abril de 2026)

El siguiente gran paso llegará con The Super Mario Galaxy Movie, cuyo estreno está previsto para el 1 de abril de 2026. Esta nueva película se inspira en la imaginería cósmica y fantástica de una de las etapas más queridas de la saga, la de Super Mario Galaxy.

Su llegada demuestra que el universo del personaje sigue expandiéndose y que todavía hay mucho espacio para reinterpretar su historia en otros formatos. La elección del imaginario galáctico, además, resulta especialmente significativa, porque conecta con uno de los momentos más creativos, emocionantes y espectaculares de toda la trayectoria de Mario.

Por qué Mario sigue siendo eterno

La grandeza de Mario no se explica solo por sus ventas o por su popularidad. Su verdadera importancia está en haber ayudado a definir cómo se diseñan, se entienden y se disfrutan los videojuegos. Desde los primeros niveles construidos con precisión milimétrica hasta las aventuras tridimensionales más ambiciosas, Mario ha sido una referencia constante para toda la industria.

Ha sabido adaptarse a cada generación sin perder su identidad. Ha sobrevivido al paso del tiempo, a los cambios tecnológicos y a las transformaciones del mercado, algo que muy pocos personajes pueden decir.

Por eso el MAR10 Day no es solo una celebración simpática. Es también un homenaje a una figura que cambió la historia del videojuego y que sigue demostrando, década tras década, que todavía tiene mucho camino por recorrer.